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Las peluquerías son algunos de los negocios más perjudicados por el estado de alarma que confina a todos los ciudadanos en sus casas. Al principio el Gobierno consideró a este servicio como fundamental y les permitía abrir. Una decisión que llamó la atención de todos los ciudadanos que no lograron entender el porqué.

El ejecutivo socialista valoraron que la labor de las peluquerías, para que tanto personas mayores como inválidos pudieran asearse era primordial.

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